Semana 3 Martes

“Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.” (1 Juan, 16).

Mañana

Padre, gracias por el día que nace y canta con muchas voces y me despierta a construir un mundo mejor. Enseñame a estar atento a los matices, lo frágil, lo sencillo, lo que pasa desapercibido, como un grano de mostaza.

Que en esta mañana mis deseos y aspiraciones se hagan vida y se transformen en fuerza creadora encarnada y compartida con quienes unen sus esfuerzos conmigo, para hacer con el trabajo un mundo más humano.

Que por temor o comodidad no viva dividido,  desvinculado y disociado de las necesidades y preocupaciones que tienen quienes trabajan a mi lado. 

Te pido me lleves a desarrollar un amor personal y cálido, dispuesto a realizar los esfuerzos que las circunstancias del día requieran, aunque tenga que cambiar mis planes. Que permanezca en el amor.

Medio día

María, en el descanso de este mediodía, quiero unirme a tu corazón de madre para que llegue savia a mi interior y pueda vivir en forma más auténtica mis valores e ideales. Que no se queden en teorías y se alejen de lo concreto.

Saname mis bloqueos, los afectos reprimidos y mis reservas ocultas, que quitan fuerza a mi confianza y limitan mi entrega en el trabajo.  Que no los traslade a los demás, contaminando mis relaciones. Revelame la misión que ellos cumplen en mi vida. 

Quiero renovar en la oficina, el taller, el subte, el consultorio, en la fábrica … mi alianza de amor con vos, para que me eduques y enseñes a  trabajar y vivir todo por amor, por medio del amor y para el amor.

Que mi mayor preocupación sea vivir ilimitadamente despreocupado, descansando en el Padre.

Tarde

Te alabo Padre en esta tarde por todos los dones que me diste y me seguís dando en mi trabajo …

por las proezas que sigue haciendo tu brazo en mi trabajo …

derribando del trono a quienes se sienten poderosos … 

enalteciendo a los humildes …

colmando de bienes a los hambrientos de una jornada más humana y libre…

despidiendo a los ricos  y satisfechos de haber alcanzado sus objetivos, con las manos vacías …

Gracias Padre por tu amor 

y por María que me enseña a proclamar esta alegría.

 

Te entrego y consagro todas las luchas y esfuerzos de este día, como un regalo de amor para que los transformes en semillas despojadas de egoísmos. Que den frutos como lo dispongas.

 

No permitas que la masificación me adormezca en la rutina y me impida vivir despierto y vinculado a quienes comparten el trabajo. Despertame  del engranaje repetitivo, sórdido y alienante, que todo lo aplasta y empareja. Transformame en sal y levadura.

 

Que siempre tenga presente que el trabajo no se encuentra limitado por mi rutina, mis horarios y obligaciones. Que mis ojos pueden llegar más lejos y soñar nuevos mundos y perspectivas. 

 

Gracias por todo. 

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