Semana 1 Viernes

“Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida Eterna.”  (Juan, 6, 27)

Mañana

Gracias Padre por esta mañana alegre y por la buena nueva que anuncia. Dame oídos para escuchar la maravilla de la creación y manos para celebrarla.

Te pido que hoy pueda sentirme unido a otros en la tarea de construir el mundo con mi trabajo, llevándote a mis reuniones y descubriéndote en los otros.

Que sea solidario y capaz de donarme más allá de lo estrictamente necesario. Que mi trabajo acerque los bienes.

Gracias por mostrarme que no existen cuestiones agotadas, sino hombres agotados en las cuestiones y que puedo recorrer mil caminos nuevos que aún no he descubierto, que me esperan para alegrar el día …  como Miguel Hernández en su Juramento de Alegría:

Avanza la alegría derrumbando montañas 

y las bocas avanzan como escudos. 

Se levanta la risa, se caen las telarañas 

ante el chorro potente de los dientes desnudos.

Se despedaza el agua en los zarzales: 

las lágrimas no arrasan, 

no duelen las espinas ni las flechas, 

y se grita ¡Salud! a todos los que pasan 

con la boca anegada de cosechas.

Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña… 

Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.

Gracias Padre … todo estará bien … gracias.

Medio día

María, llevame hasta tu santuario en mi trabajo, en donde encuentro paz y vida nueva y actuás para gloria del Padre. Que pueda encontrarte entre mis papeles y preocupaciones, para darle sentido a mis desvelos. 

Alegrame el día con tu presencia cercana y cálida en medio de los hombres. Que busque primero tu reino de amor en medio del trabajo y lo demás vendrá por añadidura. Gracias por darme capacidad para trabajar. 

Desatá los nudos de mi corazón, curá mis dolores, habitá con calidez en mi inconsciente sanando mis actitudes neuróticas, que dificultan mi entrega. Llevame a que tenga relaciones más humanas y nobles con quienes trabajo.  Que suelte para ir más hondo.

Revelame mi misión y las puertas que debo abrir. No permitas  que el trabajo invada mi vida y contamine otras dimensiones valiosas que debo preservar.

Tarde

Padre, en esta tarde en la que termina mi semana de trabajo y esfuerzos, quiero darte gracias … 

gracias por tanto capital recibido de distintas formas …

capital, potencia, ingenio,  dinamismo …

trabajo acumulado, ingenioso, sorprendente …

esfuerzo y entrega de abuelos … bisabuelos … tatarabuelos.

Cuánta energía y vida donada,                                      

riqueza potenciada,  

¿ofrecida … excavada …?

Solidaridad de esfuerzos,

solidaridad de luchas.

Que con mi trabajo Padre, produzca capital, 

capital para dar vida, 

alegría, 

encuentro.  

No permitas que nadie quede excluido, profanado, olvidado …

que se separe del esfuerzo compartido.

Comunión de entregas, 

comunión de hombres, 

comunión de capital, 

comunión de santidad en mi vida diaria, 

comunión  en mi santuario laboral,

comunión de tu pan vivo y la alegría de tu vino.

Capital que engendre vida, 

capital que engendre gracias,

gracias del capital compartido,  

capital de gracias. 

Gracias Padre 

 

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