Cultura organizacional: Aportes desde la perspectiva de la pedagogía kentenijiana

En el encuentro formativo de marzo de CIEES Internacional, el P. Juan Pablo Catoggio presentó una introducción al tema de la cultura organizacional desde la pedagogía de José Kentenich. La exposición planteó que el mundo del trabajo y la empresa no pueden pensarse solo desde la eficiencia, la estrategia o los resultados, sino también desde la formación de las personas, el estilo de los vínculos y el sentido de la misión compartida. En ese marco, se explicó que la propuesta de CIEES para este año será profundizar, de manera progresiva, los elementos centrales de la pedagogía kentenijiana aplicados al trabajo y a la vida empresarial.

Como punto de partida, se señaló que la cultura organizacional no se reduce a un discurso institucional o a una serie de valores escritos. Se expresa, más bien, en el modo concreto en que una organización decide, conduce, acompaña, corrige y se relaciona. Por eso, la charla retomó la conocida afirmación de que la cultura “se come a la estrategia para el desayuno”, para subrayar que incluso las mejores herramientas o planes pueden perder fuerza cuando no están sostenidos por una cultura consistente.

A partir de allí, el P. Catoggio presentó una serie de claves que permiten leer la cultura organizacional desde la pedagogía de Kentenich. La primera fue la centralidad de la persona. Se explicó que una comunidad sana pone a la persona en el centro y no la reduce a un recurso funcional. Aplicado a la empresa, esto supone generar condiciones para el desarrollo integral de cada colaborador y comprender que el liderazgo no se limita a exigir rendimiento, sino que también debe ayudar a despertar capacidades, vocaciones y responsabilidades.

Un segundo aspecto fue la cultura de vínculos. La exposición recordó que, en la visión de Kentenich, la persona crece a través de vínculos sanos con otras personas, con ideales y con una misión. En el ámbito laboral, esa perspectiva se traduce en relaciones de confianza, pertenencia, corresponsabilidad y respeto. Desde esta mirada, una organización no aparece solo como una estructura de funciones, sino como una comunidad humana en la que el modo de vincularse influye directamente en la identidad institucional y en la calidad del trabajo compartido.

La tercera clave desarrollada fue el liderazgo entendido como servicio que promueve crecimiento. En el material de la charla se lo presenta como una forma de conducción que conoce a las personas, las acompaña y las impulsa a crecer, en contraste con modelos puramente jerárquicos o controladores. En este sentido, el liderazgo aparece vinculado a la generación de confianza, a la promoción de una libertad responsable y a la capacidad de ayudar a otros a descubrir su lugar y su misión dentro de la organización.

También se abordó la importancia del ideal y de la misión compartida. La exposición señaló que una cultura fuerte no vive solo de procedimientos, sino de un ideal que orienta. En la empresa, esto supone contar con un propósito claro, valores coherentes y una comprensión del trabajo que trascienda el beneficio económico inmediato. En el desarrollo del tema se añadió que esa finalidad conecta con el bien común y con la pregunta por el aporte real que la organización hace a la sociedad.

Otra idea relevante fue la de cultura orgánica. El P. Catoggio retomó aquí la crítica de Kentenich a las visiones mecanicistas y presentó a la organización como un organismo vivo, no como una máquina. Desde esa perspectiva, la empresa integra personas, vínculos, misión, creatividad y resultados en una dinámica vital. Esto implica reconocer la diversidad de talentos, evitar rigideces excesivas y comprender que detrás de los procedimientos existen procesos humanos que también deben ser cuidados.

La charla tuvo, así, el carácter de una síntesis inicial. Más que agotar cada uno de estos temas, ofreció un marco de comprensión para comenzar a pensar qué tipo de personas forma una empresa, qué comportamientos premia, cómo procesa los errores, qué clima humano genera y por qué motivos trabajan realmente quienes forman parte de ella. Las preguntas incluidas en el material compartido reforzaron justamente esa invitación a mirar con realismo la cultura concreta de cada organización.

En ese sentido, esta formación de marzo funcionó como una apertura de camino. La introducción del P. Catoggio ordenó conceptos centrales y ofreció una síntesis de fondo sobre lo que implica llevar la pedagogía kentenijiana al mundo del trabajo: poner a la persona en el centro, formar vínculos sanos, ejercer un liderazgo formativo, trabajar desde una misión compartida y comprender la organización como una realidad viva.

CIEES Internacional seguirá trabajando durante este año precisamente en la formación sobre cómo llevar la pedagogía kentenijiana al trabajo. Este encuentro fue presentado como una introducción general, y en los próximos espacios se irá profundizando cada una de las pedagogías y de los temas que aquí quedaron planteados. La propuesta contempla un encuentro de formación por mes, y el próximo se realizará el 8 de abril, continuando este camino de profundización para quienes deseen seguir reflexionando sobre liderazgo, empresa y cultura organizacional desde esta perspectiva.

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