El liderazgo hace crecer a otros
Para el Papa Francisco, el liderazgo auténtico no se aferra al poder ni lo centraliza. Un verdadero líder confía, delega y hace crecer a otros, porque sabe que la misión es más grande que su propia figura. Cuando el liderazgo se vuelve posesivo, deja de servir y comienza a oprimir.
Reflexiones para el camino cotidiano
En muchas organizaciones existe la tentación de concentrar decisiones y mantener el control absoluto. Sin embargo, el liderazgo que se sostiene únicamente en la autoridad personal termina debilitando a la organización.
Formar nuevos líderes implica confiar, compartir responsabilidades y permitir que otros desarrollen sus capacidades. Esto exige humildad, apertura y la convicción de que el crecimiento de los demás fortalece la misión común.
El liderazgo maduro no busca perpetuarse en el poder. Busca que la obra continúe creciendo incluso más allá de quien la conduce.
- ¿Mi manera de liderar abre espacios para que otros asuman responsabilidades?
- ¿Confío realmente en las capacidades de quienes trabajan conmigo?
- ¿Estoy formando personas capaces de liderar o dependen siempre de mis decisiones?
