VI Jornada Anual de CIEES Internacional: ¿Construyendo Babel o la Ciudad Nueva?

CIEES Internacional realizó con éxito su VI Jornada Anual bajo el lema “¿Construyendo Babel o la Ciudad Nueva?”, un encuentro virtual que convocó a empresarios y ejecutivos de distintas comunidades de CIEES. La jornada invitó a repensar el liderazgo empresarial en tiempos de inteligencia artificial, tomando como hilo conductor el dilema que plantea la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas: construir una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos.

Molde Único vs. Encargo Distinto: la charla de Jorge Durán-Ballén

Jorge Durán-Ballén abrió la jornada con una charla en la que contrapuso dos maneras de entender las organizaciones: la cultura mecanicista, que exige un “molde único” al que las personas deben adaptarse, y la cultura orgánica, que reconoce en cada persona una forma distinta de crecer. Ilustró la primera con ejemplos cotidianos —desde un robot aspirador que termina exigiendo reorganizar toda la casa a su alrededor, hasta los interminables menús de las líneas de atención telefónica— para mostrar cómo, muchas veces, es la tecnología la que termina imponiendo sus condiciones en lugar de estar al servicio de las personas.

Sobre la inteligencia artificial fue especialmente enfático: la IA “no está creando algo, está presentándonos lo que existe en internet (…) no puede crear algo nuevo. Eso es potestad del ser humano”, señaló, e invitó a los presentes a usarla como una herramienta de diálogo y no como un atajo para evitar decidir por sí mismos. También propuso una idea que atravesó el resto del encuentro: “tu mirada determina tu dirección”. Así como un conductor tiende a desviar el auto hacia donde mira, sostuvo que una empresa avanza en la dirección de aquello en lo que su liderazgo se enfoca: los problemas o las personas.

La charla cerró con una dinámica grupal a partir de diez frases del Padre José Kentenich, fundador de Schoenstatt, tomadas de una selección conocida entre las comunidades como “el teléfono del padre”. Cada grupo debía responder, a partir de la frase que le tocará al azar, qué necesitaba cambiar en su forma de dirigir para que las personas a su alrededor tuvieran vida fecunda. De la puesta en común surgieron ideas que se repitieron entre los grupos: la vinculación como base del liderazgo, la humildad como condición y no como debilidad, y la fecundidad como resultado esperado de dirigir personas. Uno de los grupos, a partir de la frase “el orden es expresión del amor”, concluyó que “el legado y la trascendencia exigen orden, y ese orden es una expresión del amor en la organización”. Otro, a partir de “la confianza es la forma más alta del heroísmo”, señaló que la confianza parte de los vínculos y que un liderazgo solo genera confianza real cuando cada persona del equipo tiene claro cuál es su función y la ejecuta con responsabilidad.

La encíclica Magnifica Humanitas: la exposición del Padre Juan Pablo Catoggio

El Padre Juan Pablo Catoggio, asesor de CIEES Internacional, presentó luego un recorrido por la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, publicada este año. Explicó que, como toda primera encíclica de un pontificado, tiene un carácter programático: expresa hacia dónde el Papa considera que Dios quiere llevar a la Iglesia en este momento. León XIV eligió continuar la línea de León XIII, pionero de la doctrina social de la Iglesia frente a la revolución industrial; hoy, sostuvo el Padre Catoggio, el desafío equivalente es la revolución tecnológica y la inteligencia artificial.

El eje de la encíclica, explicó, son dos imágenes bíblicas: la torre de Babel (Génesis 11), símbolo de una humanidad que pretende construir su futuro sin Dios, desde la autosuficiencia y la uniformidad, y que termina en confusión y división; y la reconstrucción de los muros de Jerusalén junto a Nehemías (capítulos 2 a 6), donde cada familia recibe un tramo del muro y el resultado, en cambio, es comunión. “Babel simboliza el riesgo de una técnica o de un modelo de empresa que se convierte en el absoluto, donde la eficiencia y el lucro reemplazan la verdad, el poder sustituye al servicio y la persona queda subordinada al sistema”, resumió. Frente a ese paradigma tecnocrático, la encíclica propone lo que llama la civilización del amor: la técnica, el trabajo y la economía puestos al servicio de la persona y del bien común, y no al revés.

El Padre Catoggio trazó además un paralelo con los escritos del Padre José Kentenich, que ya en 1912 advertía sobre el mismo riesgo: “nuestra época, con todo su progreso y todos sus descubrimientos, no puede librar al hombre de su vacío interior (…) cuanto más progreso exterior, tanto más grande debe ser la profundización interior”. Y citó una de sus frases más conocidas: “humanidad sin divinidad se convierte en brutalidad y en bestialidad”. Cerró su exposición con el Magníficat de María como “el canto de esperanza” con el que la propia encíclica concluye, y con una idea que resume su planteo de fondo: “la inteligencia artificial no decide el futuro, lo decide el corazón humano”.

Preguntas y reflexiones de los participantes

El espacio de preguntas dejó reflexiones que enriquecieron la exposición. Aníbal comparó el vínculo con la inteligencia artificial con el inicio de cualquier alianza empresarial: un proceso de conocerse antes de apoyar en ella decisiones importantes. Orlando compartió una síntesis de puntos de coincidencia entre el pensamiento del Padre Kentenich y la encíclica, entre ellos el diagnóstico común sobre el riesgo de deshumanización, la centralidad de la persona y la libertad interior como respuesta a la manipulación. Bernardo preguntó cómo transmitir este mensaje a quienes no creen en Dios o en María; el Padre Catoggio respondió que la mejor prueba de un Dios cristiano es, en los hechos, “un humanismo auténtico”, y que la historia muestra que los intentos de construir un humanismo sin Dios terminan, tarde o temprano, volviéndose contra el propio hombre.

Cierre y propósito de la jornada

Jessica, en representación de CIEES Internacional, cerró la jornada recordando que la encíclica “no es una denuncia” ni un veto a la tecnología, sino una guía para que Dios y la humanidad habiten juntos. Resumió el encuentro en dos formas de entender una organización: la mecanicista, que ve a las personas como piezas de un engranaje, y la orgánica, que reconoce en la empresa un cuerpo vivo donde cada persona crece desde su propia vocación. “Un liderazgo cristiano no administra recursos humanos, cultiva personas”, señaló, e invitó a cada participante a llevarse una tarea concreta: identificar, aunque sea una sola decisión, una sola conversación o un solo gesto en su empresa donde pueda elegir a la persona por encima del engranaje. Como propósito de esta VI Jornada, CIEES Internacional propuso: “custodiar a la persona humana en cada decisión que tomemos como líderes”.

El mensaje que quedó resonando al final de esta VI Jornada fue claro: la tecnología no es el problema ni la solución; lo decisivo es qué proyecto de humanidad la orienta. Ya se llame torre de Babel o ciudad nueva, cada organización construye, decisión a decisión, el tipo de comunidad que termina siendo.

Artículos relacionados